Octubre se está convirtiendo en el mes favorito de las bodas. No es para menos, pues la temperatura es perfecta y la luz del otoño, espectacular. Es el mes que eligieron Mario y Mamen para su gran día.

Ambos optaron por la casa de sus respectivos padres para prepararse, y así fue como de la mano de Mamen llegamos a Triana, que tan presente estuvo en el transcurso de toda la boda.

La ceremonia tuvo lugar en la preciosa Iglesia de Santa Ana del mismo barrio; y para la celebración nos trasladamos hasta Alcalá de Guadaíra, donde en la Hacienda Nuestra Señora de Guadalupe pudimos ser partícipes y espectadores de excepción de la complicidad y la adoración que derramaba esta pareja.

Fue una boda llena de diversión y sorpresas, de emoción y frescura.

¡Espero disfrutéis tanto como yo captando los recuerdos de este gran día! ¡Gracias chicos!