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Cuando Teresa decidió emprender su marcha a Hungría y dejar atrás su Villamartín natal y a toda su gente, no se imaginaba que encontraría al amor de su vida.  Allí estaba Tamás para desbaratar sus planes. Después de  seis años viviendo su historia de amor en Budapest, se darán el “sí, quiero” en un par de meses en Villamartín. Una boda internacional que están preparando con mucho mimo y cariño y que tendré el lujo de inmortalizar.

Aunque les propuse otros destinos, ellos tenían claro que Sevilla debía ser el lugar para hacer su preboda. Esta semana pasada pasaron por Sevilla fugazmente para cerrar unos detalles, y allí estábamos para conocer su historia y saber de primera mano qué planean para su gran día. Mientras tanto, no paré de hacer fotos. Fui testigo de una complicidad extraordinaria y de risas y cariño que derrochaban con solo mirarse. Puro amor.

Me encanta este tipo de trabajos con nuestras parejas porque posibilita el nacimiento de una complicidad maravillosa entre nosotros y un vínculo muy especial del que nuestro trabajo se nutre en el día de la boda, facilitando esa fotografía espontánea y natural que tanto caracteriza a nuestro trabajo.

 

Dadle al play y disfrutad